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Caso de éxito medida BEPI de un trabajador de la construcción en paro.

Juan no tenía estudios, y dedicó toda su vida a trabajar para el bienestar de la familia. Cuando se dio cuenta, las cuotas de todos los préstamos alcanzaban casi los ingresos de su reducido salario mensual.

Juan no tenía estudios, y dedicó toda su vida a trabajar para el bienestar de la familia. El primer trabajó que encontró fue de albañil, a los 14 años. Desde aquel entonces, Juan no dejó de trabajar, ya fuera con contrato o sin contrato, pues era el principal sustento de su mujer, hijos y nietos.

En el año 2008 solicitó por internet el primer préstamo para pagar la comunión de su nieto. Fue un crédito pequeño, de unos dos mil euros, que a día de hoy sigue en descubierto.

El segundo préstamo lo solicitó para disfrutar de unas pequeñas vacaciones junto a su familia, y el tercer y cuarto préstamo, para gastos del día a día, pues el trabajo y los ingresos en plena época COVID no acompañaban.

Cuando se dio cuenta, las cuotas de todos los préstamos alcanzaban casi los ingresos de su reducido salario mensual, por lo que siempre había una cuota impagada en algún préstamo, las iba alternando para que las entidades acreedoras no lo pasaran a ejecutivo.

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Pero llegó el día en que esta situación se hizo insostenible.

Los ingresos de Juan fueron menguando hasta que finalmente se quedó desempleado y las demandas judiciales empezaron a llegar.

Nos localizó por internet justo a tiempo, y le ofrecimos la mejor solución que podía esperar: LA LEY DE SEGUNDA OPORTUNIDAD, EL CONCURSO DE PERSONA FÍSICA, PARA LA EXONERACIÓN DEL PASIVO INSATISFECHO.

Después de mostrarle varios ejemplos de éxito, y de hacerle ver que realmente su situación en quiebra era imposible de revertir, nos preguntó: ¿Perderé mi casa hipotecada en el concurso? ¿Qué pasará con mis deudas de Hacienda en el concurso?

Analizamos todas las variables posibles y concluimos que podíamos pelear para que mantuviera su casa, así como, que si no pagaba las deudas tributarias se le podía exonerar del resto.

Aceptó nuestro encargo, y después de unos meses de gran esfuerzo y dedicación, Juan consiguió la ansiada exoneración.

Si quieres que estudiemos la viabilidad de tu caso, contacta con GYK ABOGADOS para averiguar tanto si tienes derecho al cobro como obligación al pago de la ya definida pensión compensatoria. 

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